Artículos > Convulsiones Epilépticas
Dra. Gina Bonilla Romanini
Médico Veterinario
U.N.A. - Colegiada 791
Betania, San José, Costa Rica
Tel: (505) 224-5294
ginavet@gmail.com
El sistema nervioso es, en mi opinión, el sistema más complejo dentro de un organismo vivo, por lo tanto el diagnóstico de sus alteraciones puede ser bastante difícil.
Todas las convulsiones no son de tipo epiléptico por esto es importante que se realice un examen objetivo general para identificar si la convulsión que se está presentando es debido a una alteración en otros sistemas como en el sistema cardiovascular, intoxicaciones o por traumas, por ejemplo.
La convulsión epiléptica es la manifestación clínica de una actividad excesiva a nivel de las neuronas, que son las células que conforman el sistema nervioso. Y la confirmación absoluta de que una convulsión es epiléptica es difícil, ya que amerita la observación al mismo tiempo, de las alteraciones de la conducta junto con otros exámenes. La epilepsia en sí es una afección crónica del cerebro que se va a caracterizar por convulsiones epilépticas recurrentes.
1. La primera que se llama AURA es la manifestación inicial y puede durar minutos o hasta horas. Durante este período el animal puede presentar una conducta o patrón de comportamiento como marchando, lamiendo, ladrando en exceso, solicitar mayor o menor atención, orinarse, vomitar o salivar en exceso.
2. La segunda se conoce como ICTUS y es la que comprende el momento real de la convulsión donde se presenta un tono o movimiento muscular involuntario que puede durar segundos o minutos.
3. El período inmediatamente después del Ictus es el POSTICTUS durante el cual el animal puede mostrar desorientación, actividad intestinal o de la vejiga inadecuada, sed, apetito excesivo o disminuido, debi-lidad, ceguera temporal, parálisis y cambios de comportamiento. Este período puede durar de minutos a días.
En general podemos dividir la epilepsia dentro de dos grandes grupos: una de tipo primaria y otra de tipo secundaria.
Dentro del primer grupo, podemos incluir aquellos perros que tienen de 1 a 5 años de edad cuando tuvieron la primera convulsión, son generalmente de razas grandes (+ de 15 Kg), de raza pura con un componente hereditario y el lapso de tiempo entre la primera y la segunda convulsión es de más de cuatro semanas.
En el segundo grupo se ubican los perros que poseen una lesión en la estructura de su cerebro que produce las convulsiones epilépticas, las cuales usualmente se presentan antes del año de edad o después de los 7 años, con un lapso de tiempo entre una y otra de menos de 4 semanas. En los perros menores de 1 año la causa más común es debida a enfermedades inflamatorias como distemper y la hidrocefalia. Mientras que en los de más de 7 años la causa más común es la de tumores cerebrales.
1. Hay una lesión en la estructura cerebral bien identificada.
2. Se han producido más de tres convulsiones generalizadas en un período de 24 horas.
3. Se han producido dos o más episodios convulsivos en rachas en un período de 3 meses.
4. Se han producido dos o más episodios convulsivos aislados a lo largo de 2 meses.
5. La primera convulsión ocurrió una semana después de un trauma craneal.
1. Control de las convulsiones, no necesariamente eliminación de éstas.
2. Disminución de la frecuencia y gravedad de las convulsiones.
3. Prevención de los episodios convulsivos en rachas.
Definitivamente, tanto para el diagnóstico como para el tratamiento de un paciente que sufre de este tipo de afección, la disposición y ayuda que le brinde el propietario al médico veterinario va a ser indispensable, ya que el compromiso que hace el propietario tendrá que ser para toda la vida y para poder alcanzar los objetivos dependerá de una medicación diaria. Además, de que un paciente que se encuentre bajo me-dicación debe tener revisiones periódicas para asegurarse de que no se den otras complicaciones producto de efectos secundarios del tratamiento.
¿Qué hacer cuando mi perro esta convulsionando?1. Asegúrese de que no haya objetos cerca de él que le puedan ocasionar lesiones.
2. NO arriesgue su seguridad, si su perro se vuelve agresivo durante la convulsión.
3. NO le ofrezca agua o alimento a su perro inmediatamente después de la convulsión.
A pesar del reto que representa para el pro-pietario el poseer una mascota que presente o haya presentado convulsiones epilépticas muchos de estos pacientes, aún bajo tratamiento, logran tener con la ayuda de sus dueños una buena calidad de vida.
Morgan, Rhea V. 1999. Clínica de Pequeños Animales. Tercera Edición. España. Harcourt Brace. Pp.220-228.
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